jueves, 28 de diciembre de 2006

San Memede do Camiño - Melide

SAN MEMEDE DO CAMIÑO - MELIDE

(73,08 Km.)

Velocidad media:

12,84 Km./h.

Velocidad máxima:

59,10 Km./h.

Kilómetros total :

832 km.

Tiempo etapa:

5:41 h.

Tiempo total:

62:40 h.

Pronto llegamos a la muy cercana población de Sarria, donde disponemos de todos los servicios. Atravesamos el puente y accedemos entre sus calles a la zona alta donde se encuentra el albergue, la iglesia de Santa Maria el convento de la Magdalena.

A la salida descendemos suavemente por sus calles hasta cruzar la vía del tren y a continuación el Camino nos sumerge en un bosque de hayas, robles, pinos y arbustos. Las corredoiras se suceden una tras otra y un bellísimo paisaje nos sorprende una y otra vez en cada recodo del camino. Llegamos a una zona de carretera un poco antes de llegar a Barbadelo, por la que se continuamos hasta el siguiente pueblo Rente.

Pasamos por infinidad de pequeñas aldeas, y las corredoiras se suceden unas tras otra. En algunos tramos tenemos que atravesar corrientes de agua saltando por improvisados puentes de piedras sueltas. El camino en este tramo se entrecruza continuamente y transitamos a ratos tramos de tierra y otros tramos de asfalto.


Después de cruzar la aldea de Brea encontramos el indicador del kilómetro 100, punto mínimo desde el cual los peregrinos de a píe pueden obtener la preciada Compostela (unos vándalos se han encargado de dejar su huella y estropearlo para desgracia nuestra.)


La salida de Ferreiros es un descenso por el asfalto, en cuyo final se encuentra su modesta iglesia y cementerio.

Alternamos trozos de carretera y corredoiras, pasando por fincas ganaderas y pequeñas aldeas. Los excrementos de vaca y su característico olor nos acompañará en nuestro transitar por esta zona. Podremos ver muchos de los típicos hórreos, de madera que sirve para resguardar el grano de las humedades y de los roedores.



Después de Vilachá, iniciamos un fuerte descenso de unos 2 km. aproximadamente que sin esfuerzo nos presenta delante del embalse de Belesar, y desde su orilla podemos observar una bonita vista de Portomarín.

Cruzando el puente del embalse llegamos junto a una gran y fotogénica escalinata que facilita el acceso a la población a los caminantes, nosotros tendremos que hacer un pequeño rodeo por la carretera. El antiguo Portomarín quedó sepultado bajo las aguas del embalse, y construyeron un nuevo pueblo en la cima de una colina, lo impresionante es que tuvieron la santa paciencia de desmontar la iglesia piedra por piedra y volver a montarla en el pueblo nuevo, si observas con detenimiento aún podrás ver en las piedras los números con que las señalaron para seguir el mismo orden en el montaje.

A la salida de Portomarín y después de cruzar la carretera, atravesamos un ramal del embalse y tras 2 km. pasamos por Gonzar. Después hay un pequeño ascenso, y nos dirigimos a la siguiente aldea Castromayor, en cuya entrada y a la derecha se puede apreciar un centenario eucalipto. Tras cruzar Castromayor iniciamos una fuerte subida que nos deja en la carretera que conduce a la aldea de Hospital de la Cruz.



El camino circula cercano a la carretera. Para llegar a Ventas de Narón es necesario salvar un complejo nudo de carreteras. Hasta Palas de Rey pasaremos por otras muchas aldeas, Ligonde Airexe, Portos, Lestedo, Os Valos y O Rosario.

Discurrimos por un continuo sube y baja, hasta alcanzar Abenostre, y desde ahí acometer el último tramo por caminos y corredoiras, superando el pequeño alto del Rosario, para descender seguidamente hacia Palas de Rei.



Por asfalto descendemos hacia el valle del río Pambre y tras haber recorrido dos largos kilómetros, tomamos un desvío a la izquierda, que nos pasa por los caseríos de San Xulian, Pontecampañas y finalmente Casanova. Muy cerca está el limite de las provincias de Lugo y A Coruña.

Un pedazo de calzada, con restos de la Roma antigua, nos conduce hasta Leboreiro, y tras 6 kilómetros de agradable paseo por caminos y corredoiras después de pasar por la villa antigua de Furelos nos encontramos finalmente con Melide, famosa población donde es parada obligatoria la pulpería Ezequiel. Donde podremos degustar un exquisito pulpo a la gallega.

En la parte más elevada de la ciudad encontraremos el albergue, (gratuito, la voluntad) y donde para guardar nuestras bicicletas, tendremos que usar las caballerizas que están en la parte posterior del albergue.